My work is a continuous exploration of presence, intuition, and the delicate dance between control and surrender. When clarity fades, intuition becomes my compass. It guides me through uncharted territories where shapes, textures, and colors reshape and fuse, where transcendence begins. Each stroke I make is both consciously chosen and freely allowed, as consciousness selects what resonates spontaneously.

My creative process is a harmonious interplay where logic and reason dance with intuition and spontaneity. Logic structures; intuition enlightens. Reason grounds; spontaneity liberates. Together, they reveal truths that surpass the surface. Integral to this process is the humility to sacrifice pride, acknowledge mistakes, and yield when necessary. Differentiating deliberate choices from moments of open discovery requires attunement: the intellect and technique impose control, while pauses allow the subconscious to surface essences in timing, color, texture, and form

.“Gut guessing” is a mysterious yet vital force in my work, an instinctual compass that defies logic. It captures primal messages and guides the piece forward through intuitive resonance. At the nexus of skill, talent, spontaneous impulse, and serendipitous interruption lies what I call “pure divinity rushing through” a synthesis where all elements meld into a harmonious whole greater than its parts.The tension between control and surrender reminds me of a hot air balloon: to rise, one must release the ballast of control and embrace surrender, allowing the journey to unfold. This delicate balance is essential to artistic evolution.

Philosophical and literary ideas further enrich my work’s layers. Themes drawn from Sophocles, for example, emerge metaphorically in layered color, value, unfinished lines, blending, and contrast, elements that both reveal and conceal, inviting viewers into a dialogue with latent meanings. To be “standing present” means to trust the unknown, honor intuition, and engage fully with the senses, ready to embrace whatever unfolds unguarded and whole.

Ultimately, creating art is like tasting the first bite of a sublime meal, an experience that triggers universal joy, transcends intellect, and nourishes the soul through smell, sound, texture, and anticipation. My search for searching the senses navigates between knowing and unknowing, control and surrender, intellect and intuition. It is a continuous dance of presence, where each stroke gestures toward the eternal spark that dwells within and beyond the self.

Through this evolving exploration, I invite viewers to join me in “searching the senses”, awakening to presence, and discovering the timeless energies that connect us all.

 Declaración de Artista

En mi trayectoria artística, busco evocar una profunda epifanía, una iluminación que irradia en la consciencia del espectador. Este momento de despertar no es fugaz, sino que se despliega exponencialmente, trascendiendo las fronteras individuales y conectándonos con algo universal y atemporal. Mi obra es una búsqueda sensorial, una danza continua entre la intuición y el intelecto, el control y la entrega, el saber y el desconocimiento.

 La intuición me sirve de brújula cuando la claridad se disipa. En momentos de incertidumbre o desafío, me guía a través de reinos inexplorados donde las formas, las texturas y los colores se vuelven fluidos, y donde comienza la trascendencia. Este camino solo se revela cuando abrazo la manipulación y la exploración con profunda confianza y presencia. Mantenerme plenamente presente mientras acojo la espontaneidad significa habitar el ahora sin dudar. Cada pincelada que realizo es a la vez deliberada y orgánica, elegida por la consciencia, pero que se deja emerger  espontáneamente. 

La energía capturada en los primeros trazos de una pose desnuda en vivo de treinta segundos encarna esta exploración con la mayor viveza. La convergencia de líneas y marcas variadas crea un espacio lleno de movimiento y significado, fomentando una chispa universal inmortalizada en un instante fugaz. Estas líneas no son meras marcas en una superficie, sino una convergencia de energía y forma que impulsa el milagro de la presencia. 

"Posicionar lo que cautiva" es un acto de intuición y respeto. Al aterrizar cada trazo con atención, honrando la velocidad, la fluidez y la pose de la modelo, creo momentos de pausa, repetición y ritmo que invitan a una mayor interacción y redescubrimiento. Al rendirme al inconsciente sin juicio ni miedo, surgen elementos inesperados de forma natural, otorgándome paradójicamente un mayor control y permitiendo la revelación sin resistencia. 

Mi proceso creativo es una delicada danza entre el intelecto, la lógica, la razón y la intuición, la espontaneidad. Estas fuerzas trabajan en armonía: la lógica estructura mientras la intuición ilumina; la razón fundamenta, mientras que la espontaneidad libera. Juntas, revelan verdades más profundas que trascienden la superficie. Parte integral de esto es la humildad para sacrificar el orgullo, reconocer los errores, ceder y reparar lo imperfecto, como sabiamente sugiere Sófocles. Cuando el miedo o la indecisión me bloquean, me alejo, regresando con claridad y concentración para reevaluar y desarrollar la obra. 

Mi conexión con el tema y el material está profundamente moldeada por la experiencia sensorial. Ya sea acompañados por música o abrazados en silencio, estos paisajes sonoros sirven como puertas hacia una mayor consciencia e inmersión. Distingo entre decisiones deliberadas, fruto de la habilidad y la técnica, y momentos de descubrimiento abierto, donde el subconsciente emerge para moldear el ritmo, el croma, el tono, el valor y la textura de forma auténtica y natural.

La intuición es una fuerza misteriosa pero vital en este proceso: surge tras la reflexión y desafía la lógica, a la vez que impone respeto. Guía la obra intuitivamente, captando mensajes de una fuente primaria e informando la dirección de la pieza. En la convergencia de todos estos elementos, habilidad, talento, creatividad, impulso, espontaneidad y serendipia, se produce un momento que describo como “pura divinidad que se abre paso” Esta síntesis da origen a una forma nueva y unificada que trasciende sus partes individuales. 

La tensión entre el control y la entrega puede compararse con “El globo aerostático”. Para ascender, uno debe soltar el lastre del control y abrazar la entrega, permitiendo que el viaje se desarrolle con gracia. Este equilibrio entre dominio y desapego es esencial para la evolución creativa y el descubrimiento. 

Las ideas filosóficas y literarias enriquecen las capas temáticas de la obra. Haciendo referencia a Sófocles, exploro la reflexión, la superposición de color y valor, las líneas inacabadas, la fusión y el contraste para revelar y ocultar el significado, invitando al espectador a un diálogo íntimo con los mensajes latentes en su interior. Estar "presente" encarna la confianza, en lo desconocido, la intuición y los sentidos, y la disposición a acoger lo que se despliega, sin reservas y en plenitud. 

En definitiva, el acto de crear es como saborear el primer bocado de una comida sublime: una explosión de sensaciones que desencadena una respuesta universal, trascendiendo las fronteras intelectuales y nutriendo el alma. Esta búsqueda de los sentidos navega por las paradojas del control y la entrega, el intelecto y la intuición, la presencia y el descubrimiento. Cada pincelada es un gesto hacia la chispa eterna que existe dentro y fuera del ser. A través de esto, mi obra te invita a unirte a un despertar compartido, una conexión atemporal con la vida, la verdad y la luz universal que nos atrae a todos.